más ensayos sobre la ceguera

22 dic 2010

Kill Bill

Hace un rato he publicado una pieza que se vertebra esencialmente en el concepto venganza de Kill Bill. Un concepto que circunda sobre si mismo, dejando pocas historias paralelas y ninguna merecedora de desarrollo en este díptico western con sabor japonés.

Puede leerse facilmente muchísimo sobre Quentin Tarantino, y su paradójica obra, a modo de agregador de contenidos, de barman, DJ o cocktelero para con diferentes vertientes cinematográficas. Tarantino es antes que director, guionista, y antes que guionista, dialogista. La venganza de Kill Bill (su obra magna, para mi gusto, pese a la consistencia y firmeza de Pulp Fiction) es un concepto desnudo, no hay ningún factor social que afecte.

El mundo de Kill Bill es un mundo sin policías, sin juicios o abogados. Donde puedes llevar tu katana como equipaje de mano en Japan Airlines, los asesinos son un gremio más y los hospitales un patio de recreo. Partiendo de esto, y es importante partir de aquí, como se parte de un mundo irreal al ver Forbiden Planet, tenemos dos monólogos, introducciones a los dos segmentos del metraje.

El mejor texto que pudiera darse a un expectador confuso, ansioso o indiferente. Su monónolo (y diálogo) no tienen punto de comparación con cualquier referente de la cinematográfia comercial actual.

Volumen 1

Volumen 2

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Humanoide en permanente deconstrucción seguidor incuestionable del apocalipsis neonietszcheano.