Bueno, ahí va la representación, fiel, virtuosa y fiel otra vez, de lo que aconteció en la Bayona de 1808. Cuando un perdido Carlos IV se reunió con el progresista de turno para ver si el hermanillo del mismo era capaz de pisar al incompetente deseado que no podía haberse portado peor con la ultramar y la ultrapatria.La representación ha sido locutada por Miki, Ardiel, Sara y yo mismo.
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