No tengo ninguna idea de radio. Creo que en el fondo nunca entendí muy bien como iba eso de las sintonía y las frecuencias, porque algún recuerdo de mi mismo dándole a la ruedecita del cassette de la cocina sí que tengo. Oyendo ruido y más ruido, como el comienzo de una película tétrica en el que el niño está apunto de oir las voces del más allá.Se ve que las voces prefirieron quedarse en el más allá. Y eso que no puede decirse que mi casa olvidara la radio. Padre, madre, abuelos y hasta hermano pequeño a posteriori son grandes oyentes del artilugio. Yo me considero esencialmente seguidor de la ficción audiovisual, por lo que mi interés hacia la radio se fue volviendo nulo. Me pierdo en las tertulias, las noticias me aburren, los de deportes gritando me agobian y la música, bueno, eso de no poder elegir lo que quiero oir tampoco me termina de convencer.
Así que aquí estoy, después de haber puesto en favoritos las páginas en streaming de la SER, la COPE y Onda Cero. Resultados del experimento en breves.
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