Aquí va la torpe descripción de la cotidianeidad que se me ha ocurrido. Otra de las prácticas para clase, con un interesante aporte creativo que extraer. Cuenta con la aprobación del protagonista de lo narrado y ha sido ejecutada en dos partes -pero sin guión ni lecturas-. Siento terriblemente que el ritmo esté tan duramente marcado y que la calidad el micrófono me haga parecer un loquendo constipado.
No obstante, y dada la diversión del proceso, es algo que me planteo seriamente repetir.
Nota: Martín Villares es mi compañero de piso, fan de la cocina, la III República y el cine.
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